Mateo tiene chicos por toda la ciudad, chicos que se reúne con ellos para darles de comer su carne, tocar su culo y salpicaduras con su carga de semen. Cesar es sólo pasar el rato y ocuparse de sus propios asuntos, pero cuando Mateo llega él sabe que tiene que seguirlo. El chico se siente particularmente caliente hoy, que apenas espera un momento antes de que él está tocando el culo del muchacho con una paleta. Cesar puede soportar los azotes, sabe que va a conseguir un poco de polla dura para chupar muy pronto y su culo está desesperado por que la carne a pelo en su interior.